Aprendamos un poco mas: ¡Dermatología!

¿Qué sabemos de Dermatología?

Leyendo un poco en libros de cosmetología y buscando en el invento del siglo pasado: El Internet, encontré estas respuestas a asuntos relacionados a nuestra piel y hoy quiero compartirlos con ustedes.

“La dermatología es la rama de la medicina que se encarga del estudio, conocimiento y el tratamiento de las enfermedades o afecciones de la piel.”

La piel es la cubierta externa de los animales vertebrados y uno de sus órganos más importantes.

Actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, funciona también como sistema de comunicación con el entorno y es uno de los principales órganos sensoriales, contiene terminaciones nerviosas que actúan como receptores de tacto, presión, dolor y temperatura.

¡Hace demasiado por nuestro cuerpo, es la responsable de percibir el mundo que nos rodea!

En el ser humano adulto ocupa una extensión de 2 metros cuadrados de área y pesa 4.1 kilogramos. Tiene un espesor que oscila entre 0,5 milimetros en los párpados y 4 milimetros en el talón. Se divide en dos capas principales que, de superficie a profundidad, se llaman epidermis y dermis.

Las enfermedades de la piel son estudiadas por la dermatología.

Ahora sí la parte que nos interesa más:

Todos los seres humanos somos diferentes, tan diferentes que hasta nuestra piel es diferente.

Es por esto que es importante conocer las características de nuestra piel para saber exactamente que necesitamos para cuidarla.

Tipos de piel:

Normal, seca, grasa, mixta o sensible.

Piel Seca:

Puede tener un aspecto escamoso y áspero. La piel carece de lípidos (grasas) que son los encargados de retener la humedad para que tu piel esté hidratada y para formar una barrera protectora frente a las sustancias que se encuentran en el medio ambiente. Son tipos de pieles a las que les falta elasticidad.

Puede darse por:

Alimentación poco equilibrada, rica en alimentos fritos, con un abuso de sal y azúcar. (Como lo llamo yo cochinadas, como lo llaman muchos, chatarra.)
Beber poca agua durante el día. (De esto hablaré a fondo en otro articulo, ¡el agua es VIDA!)
Exceso de exposición al sol.
Malos hábitos, como el alcohol y el tabaquismo.
Falta de cuidado diario de la piel.
Uso habitual de productos perjudiciales para la piel, como algunos tipos de maquillaje y cosméticos. (debemos de leer etiquetas, fecha de vencimiento e ingredientes)
Trastornos de salud, como, por ejemplo, de tiroides.
Estrés.
Clima.
Contaminación.
Debes elegir crema con protección solar, la más natural posible, la que contenga menos químicos pero que funcione como barra de protección solar. Usar siempre uno de estos adicionalmente, ya que tu piel se irrita fácilmente con los cambios climáticos y necesitas mantenerla protegida.
Lo ideal para todo tipo de piel es mantenernos hidratados en el caso de la piel seca es tomar 2 litros de agua diarios y consumir abundantes frutas y verduras. Podemos tomar también infusiones y limonadas, pero sin azúcar.

Piel grasa:

Produce un poco más de sebo de lo que se considera normal. Ya sea por desorden hormonal, estrés o por predisposición genética, las pieles grasas tienen una producción de sebo mayor a la que necesitan.

Si tienes la piel brillante, si tus poros se ven grandes y si normalmente te aparecen uno que otro granito, espinilla e impurezas, entonces tu tipo de piel es grasa y debes elegir productos específicos que sean anti bacterianos y ayuden a mejorar la apariencia de tu piel.

Asegúrate de limpiar tu cara todos los días en la mañana y en la noche, especialmente si usas maquillaje, para que tus poros no se taponen. También puedes darte un poco de ayuda y mimos extra con una mascarilla exfoliante una vez a la semana. Por último, elige cremas ligeras así hidratas tu piel mientras te deshaces del brillo.

La exfoliación, tu aliada. Te ayudará a eliminar las células muertas y a que los poros se cierren, desvelando una piel más luminosa. Eso sí, no frotes fuerte, elige productos específicos para la piel grasa, aplícalos de forma suave.

Las mascarillas para la piel grasa son las de arcilla.

Conviene controlar el exceso de azúcar que puede hacer que las glándulas sebáceas se activen, así como las grasas de origen animal, los embutidos y las salsas.

La limpieza frecuente y adecuada de la piel (particularmente cara, cuello, pecho y espalda) es de gran importancia en el control de la piel grasa y de las complicaciones que se originan con frecuencia de ésta.

Las emulsiones limpiadoras no parecen ser la elección de preferencia ya que, por fuerza, depositan una película de grasa adicional sobre la superficie cutánea. No obstante, se comercializan emulsiones aceite-agua de bajo contenido oleoso para los adolescentes y tales productos pueden ser satisfactoriamente usados siempre que se eliminen los últimos residuos de la emulsión por la aplicación posterior de un tónico o un tónico astringente.

Un sistema más tradicional basado en agua y jabón es muy efectivo en la eliminación de la grasa superficial, no existiendo método más barato de limpieza, aunque muchos expertos creen que el uso prolongado de algo tan alcalino como el jabón puede causar daños a la piel.

Piel Mixta:

Mezcla un poco de los dos tipos de piel anteriores: piel seca y piel grasa
Debe desmaquillar y limpiar la cara todos los días por la mañana y por la noche y procura utilizar agua tibia en lugar del agua fría o caliente.

Utiliza una crema ligera con un bajo contenido de aceite y aplícala con moderación en la zona de la frente, la nariz y la barbilla. Es fundamental que la crema aporte una hidratación profunda y, al mismo tiempo, sea de textura ligera. No hay ningún problema en usar la misma crema para ambas zonas.

Las zonas secas de una piel mixta están faltas de agua y algunas veces lípidos. Por lo tanto, es necesario nutrirla correctamente con una crema hidratante más rica que la utilizada en la zona “T”.

Esta crema debe:

Restaurar la película protectora que está en la superficie de la epidermis
Limitar la deshidratación
Evitar la irritación
También se puede utilizar un exfoliante, asegurándose de no pasar de más de una o dos aplicaciones al mes. En cuanto a las mascarillas, mejor elegir las que tienen un efecto hidratante.

Piel Sensible

Sensible a los factores externos como el aire seco, la calefacción, la polución, la luz UV o el estrés. La forma de saber si este es tu tipo de piel es fijándote si cuando estás frente a estos factores tu piel se enrojece fácilmente, pierde elasticidad rápidamente, se siente tirante o pica porque ha perdido su equilibrio.

Para tu rutina de limpieza elige productos suaves y sin perfumes y al terminar seca tu cara con pequeños toquecitos y sin mucha fuerza. Evita las mascarillas o productos que sean exfoliantes, pues estos pueden hacerle más daño a tu piel.

Síntomas de una piel sensible:

Tirantez, picor, enrojecimiento, granitos, descamaciones, irritaciones, erupciones, aspereza al tacto. En casos más graves se pueden formar venitas visibles en las mejillas, que resultan algo antiestéticas y que se pueden tratar con medicina estética. La piel sensible puede aparecer en la cara, en el cuero cabelludo y también en el cuerpo.

Consejos para cuidar una piel sensible

Hidratar. Es fundamental mantener una buena hidratación para mejorar el aspecto de la piel y protegerla de las agresiones externas. Es aconsejable hidratar la piel del rostro por la mañana y por la noche, antes de dormir, y la del cuerpo después de cada ducha.

Proteger del sol, incluso en invierno. Utilizar productos de belleza y cosméticos adaptados a las pieles sensibles, sin perfumes, sin alcohol, sin conservantes.

Mantener una rutina diaria de limpieza. La limpieza en las pieles sensibles es fundamental, pero hay que evitar frotar, ya que los movimientos agresivos irritan la piel. Por ejemplo, la exfoliación solo es recomendable hacerla una vez a la semana. Y hay que tener especial precaución con los productos de limpieza que se usan, ya que la piel sensible reacciona mal ante el uso de ciertos jabones.

Utilizar agua tibia y reducir el tiempo de la ducha. El agua caliente deshidrata la piel, por eso es recomendable, en la medida de tus posibilidades, utilizar agua templada para ducharte y fría, para lavarte la cara. Tampoco son convenientes los baños prolongados, reduce el tiempo de tu ducha.
El frío es un gran enemigo de las pieles sensibles, por lo que en invierno hay que extremar los cuidados y en el caso de practicar deportes como el esquí, es necesario hidratar y proteger la piel a menudo.

La sequedad ambiental también resulta perjudicial para la piel sensible. Por eso es importante mantener una buena hidratación, tanto con cremas, como bebiendo agua. Además en invierno, para contrarrestar la sequedad ambiental que provoca la calefacción, es aconsejable utilizar humidificadores.

Evitar comidas especiadas y productos excitantes que también pueden empeorar los síntomas de una piel sensible.

Si usted llegó hasta aquí lo felicito, este articulo es un poco extenso, pero es de suma importancia para ir construyendo los bloques de conocimiento que en KAMALA utilizamos para crear nuestros productos. ¿Se atrevería a hacer usted su propio jabón o crema o shampoo?Pues bueno el primer paso para llegar a eso es saber que tipo de piel se desea beneficiar.

En KAMALA nos preocupamos por la piel más que nada y tenemos productos adecuados para cada uno de los tipos antes expuestos. Comentenos abajo cuál es su piel o cual cree que es su piel y nosotros le mostraremos el producto ideal para usted.

Bueno, pues ahora ya sabemos el tipo de mascarilla que necesitamos para empezar el día y para terminar el día, en el próximo articulo voy a poner algunas recetas de exfoliantes fáciles de hacer en su casa, con producto que están al alcance de todos.

KAMALA, ¡con la esencia de la Naturaleza!

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